Embajada de la República de Eslovenia en Madrid /Cultura /

Lo pequeño es hermoso. Y listo.

Eslovenia es el destino perfecto para vivir Europa en pequeño. En este pequeño país verde situado entres los Alpes y el Mar Adriático se combinan distintas culturas. Sus pueblos están situados bajo colinas decoradas con iglesias y castillos, pero también al lado de campos donde se pueden observar las típicas estructuras de henificación. Las redes de transporte son buenas y en coche prácticamente cualquier lugar se puede alcanzar en una hora o dos.

El patrimonio cultural abarca desde una singular flauta neandertal de hace 60 mil años, que es el instrumento musical más antiguo del mundo, hasta objetos valiosos como la sítula de Vače o el teléfono del diseñador Davorin Savnik, que se encuentra también expuesto en el MOMA de Nueva York. Eslovenia conserva además la rueda de carro de madera más antigua del mundo. Los visitantes pueden darse un paseo por los yacimientos de la Antigüedad, los objetos de la Edad Media y las obras de arte del Barroco y del Art Nouveau, así como apreciar productos de los herreros de Kropa y encajes de bolillos. Los bailes carnavalescos, las ferias de creatividad popular y la famosa obra de teatro de Škofja Loka que describe la pasión de Jesucristo y se representa por Semana Santa, así como los numerosos acontecimientos de verano en Lent, Maribor, son otros elementos que conforman la cultura eslovena.

Dentro de su red de museos quedan conservados más de cien castillos y palacios reformados, pero también galerías mineras abandonadas, patrimonio de la UNESCO (en Idrija) o el Museo de Montañismo de Mojstrana. El Camino de la Paz une los lugares y los museos del Frente del Soča de la Primera Guerra Mundial (el museo de Kobarid ha recibido premios internacionales), descrito por Ernest Hemingway en su novela Adiós a las armas.

La capital Liubliana ofrece la mayoría de los contenidos que suelen ofrecen las grandes metrópolis, pero de una manera más humana. El patrimonio cultural queda realzado por los puentes, las iglesias y los palacios del gran arquitecto Jože Plečnik (1872–1957), famoso también por su obra arquitectónica en Viena y Praga. En el tradicional centro urbano, las nuevas generaciones dan vida al corazón de arte alternativo Metelkova mesto y a la fábrica de la cultura Rog.  En el antiguo casco urbano encontrará rutas de la cultura, bien señalizadas, que podrá recorrer a pie o en bici.

Las ciudades de Liubliana y Maribor cuentan con orquestas sinfónicas y compañías de opera y ballet.  La red de teatros cubre todo el país y muchas obras viajan por Europa o más allá de sus fronteras, donde son recibidas con éxito, sobre todo las inspiradas por los enfoques estéticos vanguardistas. Además, los cineastas eslovenos suelen participar en festivales internacionales de cine, estando a menudo también entre los galardonados. Las dos bienales internacionales de Eslovenia quedan dedicadas a las artes gráficas y al diseño. Escultores de todo el mundo han creado formas vivas en Kostanjevica, Portorož in Ravne. En Eslovenia residen también numerosos fotógrafos de muy alto nivel.

La literatura eslovena, que nace en 1550, alcanzó su primera cumbre artística con el poeta lírico-romántico France Prešeren, seguido de los modernistas Srečko Kosovel (1904–1926), Edvard Kocbek (1904–1981) y Tomaž Šalamun (1941–2014). En torno a la poesía giran dos reconocidos festivales literarios, el de Vilenica en la región de Kras y el llamado Días de Poesía y Vino de Ptuj.  

Los festivales de todas las artes y para todos los públicos quedan distribuidos de manera uniforme por todo el país y las cuatro estaciones del año, aunque su densidad naturalmente se dispara en verano. Cada año, el Festival de Liubliana presenta a nombres eminentes de la música clásica, y los castillos restaurados albergan excelentes conciertos de música antigua. Muy variados son también los acontecimientos en la ciudad mediterránea de Piran. La música popular de los hermanos Avsenik y de otras bandas resuenan no solamente por todo el país, sino también en otros países alpinos. En muchos lugares podrá oir distintos géneros, por ejemplo jazz en el festival de jazz de Liubiana, uno de los más antiguos de Europa, o heavy metal y punk-rock en los festivales de Tolmin, organizados en la confluencia de dos ríos provenientes de las montañas.

La variopinta oferta cultural es un motivo excelente para visitar Eslovenia: es pequeña, asequible económicamente y muy abierta para encuentros con artistas, mientras que sus contenidos van dirigidos a todos los gustos y a todas las generaciones.

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